viernes, 25 de noviembre de 2011

XI Encuentro de Iconografía Argentina

Los invitamos al XI Encuentro de Iconografía Argentina, organizado por Editorial San Pablo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Invitación

miércoles, 3 de agosto de 2011

jueves, 25 de junio de 2009

miércoles, 24 de junio de 2009

Nombre sobre todo nombre

Estén siempre alegres

jueves, 18 de junio de 2009

Pablo, “atleta” del Evangelio de Cristo


Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino


(Yo, Pablo) me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio. Y todo esto, por amor a la Buena Noticia , a fin de poder participar de sus bienes.
¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen. Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible. Así, yo corro, pero no sin saber adónde; peleo, no como el que da golpes en el aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado. (1Corintios 9,22-27)
Reflexión: Pablo se hizo “todo para todos” en el anuncio del Evangelio, y, como un experto atleta, se somete a incontables sacrificios para alcanzar la meta.

Consigna: Que nuestra vida sea coherente con la palabra que predicamos, enfrentando con perseverancia las incomodidades que esto conlleva, y, a pesar, de los escasos éxitos...

Con los saludos y las oraciones del p. Benito Spoletini, ssp

lunes, 15 de junio de 2009

Invitación




Libres para servir con amor

Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino

Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros. (Gálatas 5,13-16)

Reflexión: Cristo nos ha liberado para vivir en libertad y amarnos, sirviéndonos mutuamente, y no - como ironiza san Pablo - para destrozarnos como perros.

Consigna: Madre Teresa, a ejemplo de san Pablo, nos indica como amar y servir al hermano hasta que duela.

Con los saludos y las oraciones del P. Benito Spoletini, ssp

¡Seguir tu vuelo!

¿Quién podrá alcanzarte en el vuelo?
¿Quién podrá seguirte en la marcha?
¿Quién, vivir tus profundos desvelos?
¿Quién, librar tus tremendas batallas?

¿Quién podrá arriesgar la propia vida?
¿Quién, Pablo, al igual que tú, entregarla?

Ni los más esbeltos cedros del Líbano
ni las más altas cumbres nevadas,
podrán jamás hacerte mengua:
¡Por la inmensidad de tu espíritu
y por la infinita grandeza de tu alma!

En el turbulento camino a Damasco,
donde luz y tinieblas se mezclaban;
lentamente, fue creciendo la alborada,
y hallaste, a Quien, sin saber buscabas.
De par en par, le abriste el corazón,
y Cristo Jesús, se hizo, ¡Luz y Palabra!

Caminaste tras las huellas del Maestro,
lo amaste, ¡como nadie jamás lo amara!
Y enarbolando las banderas del amor,
la Buena Noticia, al orbe proclamabas.
Y por tu inquebrantable ardor y coraje,
llegaste tú también, ser, ¡Luz y Palabra!

Hno. Santiago E. Kloster, ssp

jueves, 11 de junio de 2009

Vida según el Espíritu

Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino


Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas… Los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios.
Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.
Frente a estas cosas, la Ley está de más… Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él (Gálatas 5,16-25) .

Reflexión: “La lucha de las “obras de la carne” contra el Espíritu no termina nunca. San Pablo nos descubre que venceremos si nos dejamos guiar filialmente por el Espíritu”

Consigna: Dejarse llevar por la sabiduría del Espíritu para renovar el mundo.

Con los saludos y las oraciones del P. Benito Spoletini, ssp

sábado, 6 de junio de 2009

Poema

Saulo de Tarso, judío de nacimiento
criado en la Ley de Dios.
No entendía al Nazareno,
ni esa contradicción
de curar en día sábado
rompiendo la tradición.

Decirle a Dios Padre nuestro;
¡toda una revolución!
Decide Saulo enojado y con furor
perseguir a todos esos
que atestiguan en su honor.

Pero Jesús se adelanta
en el camino a Damasco,
lo ciega con luz divina
para luego hacerle ver;
que el amor todo lo puede
y es superior a la Ley.
Nace así un hombre nuevo,
gracia de la conversión
Pablo testigo de Cristo
mensajero del amor.

Concepción I. Costantino

viernes, 5 de junio de 2009

Novedades en San Pablo

CARTAS
Canciones inspiradas en textos de san Pablo

Carlos Seoane y Kiki Troia
Formato: CD

Una grabación de Carlos Seoane y Kiki Troia, quienes en este innovador álbum abordan toda la profundidad de los mensajes de las cartas paulinas a través de ritmos actuales.

Voces: Kiki Troia y Carlos Seoane. Guitarras, teclados, piano, programación y arreglos en todos los temas: Kiki Troia.
Temas que componen la obra: El amor todo lo puede / Quién eres, Señor / Estén siempre alegres / Nombre sobre todo nombre / Fortalézcanse / Me amó y se entregó por mí / Recipientes de barro / Oren sin cesar / El amor ha sido derramado / Quién nos separará / Nueva criatura / Todo lo puedo en él
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PABLO ÍNTIMO

Martín Valverde
Formato: CD

Un disco creado con motivo del año paulino, en el cual, a través de los diez temas que forman parte del álbum, Valverde comparte su experiencia de fe, que nace de la escucha y reflexión de la Palabra que Dios hizo escribir a Pablo.

Martín Valverde es el cantautor católico más conocido a nivel mundial. Su amor por los jóvenes, la Iglesia, María y la música le llevaron a una dedicación exclusiva a la evangelización. Mexicano de origen, Martín se puede considerar universal ya que ha visitado prácticamente toda América Latina hispana y portuguesa para participar en importantes conciertos. En España, Italia y las zonas hispanas de USA también ha obtenido grandes éxitos con conciertos a los que han asistido anualmente más de medio millón de personas.

Acompañan a Martín Valverde en la grabación y edición de la obra, reconocidos músicos locales como Jonatan Narváez, Kiki Troia y Raúl Gutta, entre otros.


TRAS LOS PASOS DE SAN PABLO
Guía ilustrada de los viajes de Pablo

Peter Walker
213 páginas


Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué, un día y una noche pasé en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblados; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. 2 Corintios 11, 25-27


ENIGMAS DE LA VIDA DE SAN PABLO

Ariel Álvarez Valdés
156 páginas

Una de las figuras más asombrosas, y a la vez fascinantes del cristianismo primitivo, es sin duda la de san Pablo. Sobre todo por la época tan difícil en la que le tocó vivir. Sobre su personalidad podemos recoger más datos que sobre cualquier otra figura de la antigüedad cristiana, sin embargo, a pesar de tan abundante bibliografía, su vida está rodeada de enigmas y de misterios, no siempre fáciles de resolver.

El presente libro intenta aclarar algunos de ellos, porque cuando uno conoce más de cerca de Pablo, se encuentra con un ser extraordinario y fantástico, capaz de deslumbrar desde el primer momento.
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Todas las publicaciones, de Editorial SAN PABLO

jueves, 4 de junio de 2009

San Pablo, una misión continental


lunes, 1 de junio de 2009

San Pablo, modelo de trabajador

Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino

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Les ordenamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contrariamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. (2Tesalonicenses 3.6-9)

Reflexión: Pablo desde chico fue iniciado en un trajo manual de “tejedor de carpas, y trabajó durante toda sus vida, para ganarse el sustento, dando un ejemplo de comportamiento cristiano y cívico. Por eso arremete contra los ociosos.

Consigna: En un tiempo de crisis como el actual, tomar conciencia del propio trabajo: mimarlo, conservarlo, ampliarlo y mejorarlo, en bien de la familia y de la sociedad..

Con los saludos y las oraciones del P. Benito Spoletini, ssp


sábado, 30 de mayo de 2009

Sufrimiento y consuelo de Dios

Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino
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Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios.
Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de Cristo abunda nuestro consuelo. Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo de ustedes... (2Corintios 1,3-6).

Reflexión: Pablo pasó por toda clase de sufrimientos: persecuciones, rechazos, cárcel; y los vivió como participación a los padecimientos de Cristo, y por eso fue consolado por Dios, y está capacitado para consolar a quienes están probado por el dolor.

Consigna: Ante tanto dolor que hay en el mundo,más que dar consejos a los enfermos, ayudarlos, con amabilidad, a non “desperdiciar” el dolor, sino a darle sentido canalizándolo a las grandes necesidades del mundo: la paz, los pobres, la concordia, las vocaciones, el trabajo…

Con los saludos y las oraciones del P. Benito Spoletini, ssp

miércoles, 20 de mayo de 2009

"Un rayo en el camino" - Teatro leído


martes, 12 de mayo de 2009

Escala de valores

Las "perlas" de san Pablo
Vitaminas del Año Paulino
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Mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos.
Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. (Filipenses 4, 8-9).

Reflexión: Es todo un programa de vida en el cual convergen los auténticos valores humanos y cristianos, en una maravillosa síntesis de naturaleza y gracia. Todo, empero, debe apuntar a “edificar a Cristo en nosotros”. Lo que no sirve a este fin, Pablo lo considera como “pérdida y basura”. (FIp, 3,8).

Consigna: ¿Es esta la “escala de valores” que guía tu manera de vivir, educar a los hijos, relacionarte, escoger espectáculos, participación en la vida pública…?

Con los saludos y oraciones del P. Benito Spoletini, ssp

lunes, 11 de mayo de 2009

Agradecimiento por los dones recibidos

Pablo, responsable de la Comunidad cristiana de Corinto, alaba a Dios pródigo en gracias (1 Cor. 1, 4-9).
Los responsables de Comunidades pueden hacer suya esta oración.

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¡Dios Mío!
Te alabo sin cesar por la Comunidad y por la gracia divina que recibieron
en Cristo Jesús.
Pues, en Cristo,
recibieron todas las riquezas,
tanto las de la Palabra
como las del conocimiento,
al mismo tiempo que se hacían firmes
en la fe.

Ahora, Padre,
no les falta ningún don espiritual
y quedan esperando la venida gloriosa
de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Estoy seguro de que Él
los mantendrá firmes hasta el fin
y ya no tendrán que temer ningún reproche
en el día que venga Cristo Jesús,
nuestro Señor.
Tú, oh Dios, eres fiel
y estoy seguro que no les faltarás,
después de haberlos llamado a vivir
a comunión con tu Hijo
Cristo Jesús, nuestro Señor.

Amén.
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“Orando con san Pablo, oraciones para cristianos comprometidos”
Pablo L. De Marcos
Ediciones Paulinas

martes, 5 de mayo de 2009

Gran plegaria de adoración. Cristo, centro y término de la historia

El cristiano llamado al apostolado no sólo debe transmitir un mensaje, sino vivir plenamente el misterio de Cristo en su alma, a través de una constante adoración del plan maravilloso de Dios sobre la historia humana.
San Pablo hace esta oración siendo ya anciano y estando preso en Roma, el año 62 (Ef. 1, 3-14).


¡Bendito seas, Dios,
Padre de Cristo, Jesús, nuestro Señor!
Tú nos bendijiste desde el cielo,
en Cristo,
con toda clase de bendiciones espirituales.

En Cristo, nos elegiste
desde antes de la creación del mundo,
para caminar en el amor
y estar en tu presencia sin culpa ni mancha.

Desde la eternidad determinaste
que nosotros fuéramos tus hijos adoptivos
por medio de Cristo Jesús.
Eso es lo que quisiste
y te pareció bueno,
para que se alabe siempre
y por encima de todo
esa gracia tuya
que nos manifiestas en el Bien Amado.

En Cristo, por su sangre derramada,
tenemos la redención,
el perdón de los pecados.
En esto se ve la inmensidad de tu Gracia,
que nos concediste
con toda sabiduría e inteligencia.

Y ahora nos das a conocer
este secreto tuyo,
este proyecto nacido de tu corazón,
proyecto que formaste en Cristo desde antes,
para realizarlo
cuando llegara la plenitud de los tiempos:
Que todas las cosas han de reunirse
bajo una sola cabeza, Cristo,
tanto los seres celestiales
como los terrenales.

En Cristo, nos apartaste
a los que estábamos esperando al Mesías.
Tú, que dispones de todas las cosas
como quieres,
nos elegiste para ser tu pueblo,
para alabanza de tu gloria.

También los que no creían,
al escuchar la Palabra de la Verdad,
la Buena Nueva de que son salvados,
creyeron en Ti,
quedando sellados
con el Espíritu Santo prometido,
el cual es la garantía de nuestra herencia,
y prepara la liberación del pueblo
que Tú adoptaste para alabarte.
¡Sea siempre ensalzada tu gloria!
Amén.

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“Orando con san Pablo, oraciones para cristianos comprometidos”
Pablo L. De Marcos
Ediciones Paulinas

Alabanza por el progreso de una comunidad

El primer deber del cristiano y del apóstol con respecto a Dios, es el de la adoración y la alabanza. Envueltas en este cántico de alabanza irán todas sus intenciones por aquellos que Dios puso bajo su responsabilidad.
Así lo entendió san Pablo, al orar por los efesios (3, 14-21).


Doblo mis rodillas ante Ti, Padre,
de quien toma su nombre toda familia
en los cielos y en la tierra.

Según la riqueza de tu gloria,
dígnate fortalecerlos por tu Espíritu,
para establecer en ellos el hombre interior.

Que Cristo habite en sus corazones por la fe,
que estén enraizados y cimentados en el amor,
que sean capaces de comprender,
con todos los creyentes,
la anchura, la longitud,
la altura y la profundidad,
en una palabra,
que conozcan el amor de Cristo,
que supera a todo conocimiento.
En fin, que queden colmados
de toda tu plenitud, oh Dios.

A Ti, que puedes realizar
todas las cosas
y obras en nosotros mucho más allá
de cuanto podamos pedir o imaginar,
a Ti la gloria,
en la Iglesia y en Cristo Jesús,
por todas las generaciones
y todos los tiempos.
Amén.
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“Orando con san Pablo, oraciones para cristianos comprometidos”
Pablo L. De Marcos
Ediciones Paulinas

jueves, 23 de abril de 2009

Pablo

En la ciudad de las siete colinas,

la cabeza de Pablo rodó por tierra dando tres brincos,
construyó tres fuentes:
la fuente de la Fe, “sé en quien he creído”,
de la Esperanza, porque “nada puede separarme de Cristo”
y la del Amor,
“ya no soy yo quien vive sino es Cristo quien vive en mí”.
Pablo es el hombre de los viajes, por mar y por tierra,

valiente y sin fronteras,
el que apela al César porque es ciudadano romano,
el que se considera como “un aborto”
porque es el último de los apóstoles,
el que luchó por la unidad de la Iglesia,
el que fue elevado al tercer cielo,
"si hemos muerto por Cristo, viviremos con él",
Y el que se gana el pan haciendo carpas con lonas.
Ayúnanos a vivir el Evangelio

y poder decir
“todo lo puedo en aquél que me conforta”

María del Carmen Latorre

viernes, 17 de abril de 2009

Justicia

Si amaste fielmente y te dejaron

no busques venganza: no hará falta.
Un sino persigue al que no ama:
lo toma, imprevisto, por asalto.

¿No pudo amarte? ¡No lo lamentes!
Si no sabe querer… ¡Pobre diablo!
¿No piensa más que en él? ¡Nunca ha amado!
No guardes odio… ¡Lástima tenle!

No le augures un porvenir malo.
La desgracia le caerá, seguro;
no ahora mismo, en el futuro
lo sorprenderá un funesto hado.

Estará durmiendo, y de su sueño
lo despertará un puñal filoso,
sacudiéndolo de su reposo,
e irguiéndolo, cobarde y pequeño.

No será de acero el cuchillo,
sino hecho de material más duro:
será del descarnado y puro
amor que tú le diste… ¡el mismo!

Sentirá cuánto lo hubiste amado
y aturdido, entre estupor y miedo
pensará: "¿Así? ¿Tanto me quisieron?
¿Le provoqué este ardor desesperado?"

Quizás lamente haberte dejado.
¿Clamará, dolido, por tu vuelta?
¿Pensará: "¡Tonto, no me di cuenta!?"
O no… ¡Qué te importa! No hace al caso.

Lo que vale es que durante algunos
minutos, segundos de agonía
sabrá que lo buscó la alegría
y la esquivó… porque no lo supo.

El hecho es, que más que una venganza
tu deseo ha operado sin malicia.
La vida, a su modo, hace justicia
¡y es mucho mejor que la revancha!

Teresita de Antueno

Caída hacia Damasco

Como Saulo, camino a Damasco
caigo, por una luz que me ciega;
Pero no es Dios, ni de un caballo,
sino el fracaso de una quimera.

Felicidad... amor... lo que quiera:
la búsqueda, el sino o el deseo,
me impulsan en la loca carrera.
Yo me lanzo, no mido ni espero.

"¿Por qué me persigues?" me interroga
el ideal, la perfección... quien sea,
como la voz de Cristo, sonora
cobra cuerpo sólo en mi cabeza.

Enmudezco y miro, desde el suelo
al cielo, a la luna, a la nada...
Mis rodillas raspadas contemplo
y llora, en la tierra, mi alma.

"¡Ay! ¡No, tonta! ¡Has caído de nuevo!"
de mí misma, cansada, me increpo.
Mas, entre nubes de polvo, veo
la figura informe de otro sueño.

Con las palmas aún lastimadas,
me sacudo el ropaje andariego,
despliego con esfuerzo las alas
y grito: "¡A ese... a ese sí llego!"

Teresita de Antueno
teresita_64_4@hotmail.com

jueves, 9 de abril de 2009

LOS ROSTROS DE PABLO

Cómo entendía san Pablo la justificación

Catequesis del Papa sobre san Pablo del miércoles 19 de noviembre de 2008.


Queridos hermanos y hermanas:

En el camino que estamos recorriendo bajo la guía de san Pablo, queremos ahora detenernos en un tema que está en el centro de las controversias del siglo de la Reforma: la cuestión de la justificación. ¿Cómo llega a ser un hombre justo a los ojos de Dios? Cuando Pablo encontró al resucitado en el camino de Damasco era un hombre realizado: irreprensible en cuanto a la justicia derivada de la Ley (cfr Fil 3,6), superaba a muchos de sus coetáneos en la observancia de las prescripciones mosaicas y era celoso en conservar las tradiciones de sus padres (cfr Gal 1,14). La iluminación de Damasco le cambió radicalmente la existencia: comenzó a considerar todos sus méritos, logros de una carrera religiosa integrísima, como “basura” frente a la sublimidad del conocimiento de Jesucristo (cfr Fil 3,8). La Carta a los Filipenses nos ofrece un testimonio conmovedor del paso de Pablo de una justicia fundada en la Ley y conseguida con la observancia de las obras prescritas, a una justicia basada en la fe en Cristo: había comprendido que cuanto hasta ahora le había parecido una ganancia, en realidad frente a Dios era una pérdida, y había decidido por ello apostar toda su existencia en Jesucristo (cfr Fil 3,7). El tesoro escondido en el campo y la perla preciosa en cuya posesión invierte todo lo demás ya no eran las obras de la Ley, sino Jesucristo, su Señor.

La relación entre Pablo y el Resucitado llegó a ser tan profunda que le impulsó a afirmar que Cristo no era solamente su vida, sino su vivir, hasta el punto de que para poder alcanzarlo incluso la muerte era una ganancia (cfr Fil 1,21). No es que despreciase la vida, sino que había comprendido que para él el vivir ya no tenía otro objetivo, y por tanto ya no tenía otro deseo que alcanzar a Cristo, como en una competición atlética, para estar siempre con él: el Resucitado se había convertido en el principio y el fin de su existencia, el motivo y la meta de su carrera. Sólo la preocupación por el crecimiento en la fe de aquellos a los que había evangelizado y la solicitud por todas las Iglesias que había fundado (cfr 2 Cor 11,28) le inducían a desacelerar la carrera hacia su único Señor, para esperar a los discípulos, para que pudieran correr a la meta con él. Si en la anterior observancia de la Ley no tenía nada que reprocharse desde el punto de vista de la integridad moral, una vez alcanzado por Cristo prefería no juzgarse a sí mismo (cfr 1 Cor 4,3-4), sino que se limitaba a correr para conquistar a aquél por el que había sido conquistado (cfr Fil 3,12).

A causa de esta experiencia personal de la relación con Jesús, Pablo coloca en el centro de su Evangelio una irreducible oposición entre dos recorridos alternativos hacia la justicia: uno construido sobre las obras de la Ley, el otro fundado sobre la gracia de la fe en Cristo. La alternativa entre la justicia por las obras de la Ley y la justicia por la fe en Cristo se convierte así en uno de los temas dominantes que atraviesan sus cartas: “Nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores; a pesar de todo, conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la Ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la Ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado” (Gal 2,15-16). Y a los cristianos de Roma les reafirma que “todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús” (Rm 3,23-24). Y añade: “Pensamos que el hombre es justificado por la fe, independientemente de las obras de la Ley” (Ibid 28). Lutero tradujo este pasaje como “justificado sólo por la fe”. Volveré sobre esto al final de la catequesis. Antes debemos aclarar qué es esta “Ley” de la que hemos sido liberados y qué son esas “obras de la Ley” que no justifican. La opinión --que se repetirá en la historia--, según la cual se trataba de la ley moral, y que la libertad cristiana consistía, por tanto, en la liberación de la ética, existía ya en la comunidad de Corinto. Así, en Corinto circulaba la palabra “panta mou estin” (todo me es lícito). Es obvio que esta interpretación es errónea: la libertad cristiana no es libertinaje, la liberación de la que habla san Pablo no es liberarse de hacer el bien.

¿Pero qué significa por tanto la Ley de la que hemos sido liberados y que no salva? Para san Pablo, como para todos sus contemporáneos, la palabra Ley significaba la Torá en su totalidad, es decir, los cinco libros de Moisés. La Torá implicaba, en la interpretación farisaica, la que había estudiado y hecho suya Pablo, un conjunto de comportamientos que iban desde el núcleo ético hasta las observancias rituales y cultuales que determinaban sustancialmente la identidad del hombre justo. Particularmente la circuncisión, la observancia acerca del alimento puro y generalmente la pureza ritual, las reglas sobre la observancia del sábado, etc. Comportamientos que aparecen a menudo en los debates entre Jesús y sus contemporáneos. Todas estas observancias que expresan una identidad social, cultural y religiosa, habían llegado a ser singularmente importantes en el tiempo de la cultura helenística, empezando desde el siglo III a.C. Esta cultura, que se había convertido en la cultura universal de entonces, era una cultura aparentemente racional, una cultura politeísta aparentemente tolerante, que ejercía una fuerte presión de uniformidad cultural y amenazaba así la identidad de Israel, que estaba políticamente obligado a entrar en esta identidad común de la cultura helenística con la consiguiente pérdida de su propia identidad, perdiendo así también la preciosa heredad de la fe de sus Padres, la fe en el único Dios y en las promesas de Dios.

Contra esta presión cultural, que amenazaba no sólo a la identidad israelita, sino también a la fe en el único Dios y en sus promesas, era necesario crear un muro de distinción, un escudo de defensa que protegiera la preciosa heredad de la fe; este muro consistía precisamente en las observancias y prescripciones judías. Pablo, que había aprendido estas observancias precisamente en su función defensiva del don de Dios, de la heredad de la fe en un único Dios, veía amenazada esta identidad por la libertad de los cristianos: por esto les perseguía. En el momento de su encuentro con el Resucitado entendió que con la resurrección de Cristo la situación había cambiado radicalmente. Con Cristo, el Dios de Israel, el único Dios verdadero, se convertía en el Dios de todos los pueblos. El muro --así lo dice Carta a los Efesios-- entre Israel y los paganos ya no era necesario: es Cristo quien nos protege contra el politeísmo y todas sus desviaciones; es Cristo quien nos une con y en el único Dios; es Cristo quien garantiza nuestra verdadera identidad en la diversidad de las culturas, y es él el que nos hace justos. Ser justo quiere decir sencillamente estar con Cristo y en Cristo. Y esto basta. Ya no son necesarias otras observancias. Por eso la expresión "sola fide" de Lutero es cierta si no se opone la fe a la caridad, al amor. La fe es mirar a Cristo, encomendarse a Cristo, unirse a Cristo, conformarse a Cristo, a su vida. Y la forma, la vida de Cristo es el amor; por tanto creer es conformarse con Cristo y entrar en su amor. Por eso san Pablo en la Carta a los Gálatas, en la que sobre todo ha desarrollado su doctrina sobre la justificación, habla de la fe que obra por medio de la caridad (cfr Gal 5,14).

Pablo sabe que en el doble amor a Dios y al prójimo está presente y cumplida toda la Ley. Así en la comunión con Cristo, en la fe que crea la caridad, toda la Ley se realiza. Somos justos cuando entramos en comunión con Cristo, que es amor. Veremos lo mismo en el Evangelio del próximo domingo, solemnidad de Cristo Rey. Es el Evangelio del juez cuyo único criterio es el amor. Lo que pide es sólo esto: ¿Tú me has visitado cuando estaba enfermo? ¿Cuando estaba en la cárcel? ¿Me has dado de comer cuando tenía hambre, o me has vestido cuando estaba desnudo? Y así la justicia se decide en la caridad. Así, al término de este Evangelio, podemos decir: sólo amor, sólo caridad. Pero no hay contradicción entre este Evangelio y san Pablo. Es la misma visión, según la cual, la comunión con Cristo, la fe en Cristo crea la caridad. Y la caridad es la realización de la comunión con Cristo. Así, si estamos unidos a él somos justos, y no hay otra forma.

Al final, podemos sólo rezar al Señor para que nos ayude a creer. Creer realmente; creer se convierte así en vida, unidad con Cristo, transformación de nuestra vida. Y así, transformados por su amor, por el amor a Dios y al prójimo, podemos ser realmente justos a los ojos de Dios.

[Al final de la audiencia, Benedicto XVI saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español:]

Un saludo muy cordial a los peregrinos de lengua española, en particular a los que han venido de España, Chile y otros países latinoamericanos. Invito a todos a dejarse ganar por Cristo y a seguir así el ejemplo de san Pablo, cuya vida no tuvo ningún otro objetivo sino estar y permanecer siempre con él.

Muchas gracias por vuestra visita.

[Traducción del italiano por Irma Álvarez]